En algunas ocasiones, director y guionistas han tenido que suplantar su nombre por otro falso, utilizando así un seudónimo. Las razones que les obligaron a utilizar dicho recurso son múltiples. Vamos a conocer algunos de los seudónimos más curiosos.
Alan Smithee: Es un de los seudónimos más conocidos y temidos en el mundo del cine. Es utilizado principalmente por directores cuando han sufrido diferencias creativas con producción y no se hacen responsables del resultado final. El primer titulo en el que fue utilizado dicho nombre fue el western La ciudad sin ley (1967) de Robert Totten y Don Siegel. Totten fue despedido por sus diferencias con el actor principal, Richard Widmark, y reemplazado por Siegel, que rechazo la autoria del film, porque habia rodado menos metrage que Totten. Existen cientos de filmes con dicho alias, que esconden a realizadores como Dennis Hooper, Sidney Lummet o John Frankeheimer, entre muchos otros.
P.H.Vazak: Sobrenombre utilizado por el guionista Robert Towne, que tras presentar el guión del film Greystoke, la leyenda de Tarzán (1984), el estudio contrato a Michael Austin para que lo reescribiera. El resultado era tan distinto al original que el autor firmo su co-autoria del guión como Vazak, el nombre de su perro. Curiosamente, fue nominado al Oscar como mejor guión original.
Salvador Maldonado: Alias que usa profesionalmente la gran escritora Lola Salvador, autora de los guiones del Films como El crimen de Cuenca (1980), Las bicicletas son para el verano (1984) o Barrios altos (1987).
Jess Franco: seudónimo bajo el que se esconde el realizador español Jesús Franco. Con una filmografía compuesta por 192 títulos, ha utilizado otros sobrenombres como Clifford Browm, Chuck Evans, Candy Coster o Lulu Laverne, por citar solo unos pocos.
Se conoce como Mash-up a la mezcla de dos o más temas en uno solo. Empezó como una moda musical, pero también ha sido trasladada al cine. Cowboys & Aliens (2011) de John Favreau, es el ejemplo más reciente de dicho estilo, en el que se mezclan géneros tan dispares como la ciencia ficción y el western. Pero no es la primera vez que el mundo del cine hace este tipo de experimentos.
- El Zorro contra Maciste (1963) de Umberto Lenzi. Curioso intento de mezclar el Peplum con las aventuras de capa y espada, en una estrambótica historia donde el forzudo Maciste es trasladado a la España de Felipe II para enfrentarse con el Zorro y lograr que la princesa Malva recupere su trono. Con un guión totalmente inverosímil, el film contiene desde duelos a espada hasta enfrentamientos con feroces criaturas. La taquilla trato bastante bien a este producto y se filmaron más filmes de corte similar como Goliat y el Caballero Enmascarado, o Samson contra el Corsario Negro.
- El Karate, el Colt y el impostor (1974) de Antonio Margheriti. Cuando el Spaghetti Western se encontraba en su etapa más lucrativa, Shaw Brothers decidieron trasladarse a la soleada Almería para rodar esta mezcla de Western y artes marciales, con una de sus estrellas más rentables Lo Lieh, y el rey del Spaghetti, Lee Van Cleef. Aunque la historia es tan previsible como floja, también contó con el beneplácito del público y aparecieron otras películas como La ley del Karate en el oeste o Mi nombre es Shangai Joe.
- Time Slip: Eclipse en el tiempo (1979) de Kôsei Saitô. Un eclipse solar traslada a un batallón del ejército japonés al Japón de 1549, donde ayudaran en una guerra entre clanes samuráis. Interesante mezcla entre cine bélico y las películas de samuráis, con el gran Sonny Chiba como protagonista. El film contiene mucha acción, apasionantes batallas y un metraje un poco largo para mi gusto. Considerada una cult-movie, tuvo un remake en 2005.
- Moonraker (1979) de Lewis Gilbert. Tras el éxito de la guerra de la galaxias, los responsable de EON, no tuvieron una idea mejor situar al agente 007 en una estación espacial, cambiando su habitual walter ppk por una pistola láser. Cine de espías y ciencia ficción en un film, donde el único parecido a la novela de Ian Fleming es el titulo. Aunque los fans del personaje repudian dicha cinta, consiguió recaudar 201 millones de dólares (su coste fue de 34).
Uno de los mayores defectos que tienen la gran mayoría de las productoras cinematográficas es el de copiar hasta la saciedad una formula que ha funcionado correctamente en las taquillas. En este artículo comentamos algunas de las copias más curiosas.
Los Invasores (1964) de Jack Cardiff. Tras el éxito obtenido por la United Artist con el film Los Vikingos (1958), Columbia Pictures intento imitar la proeza, contratando al director de fotografía del anterior titulo para que dirigiera una película sobre el mismo tema, con Richard Widmark imitando al gran Kirk Douglas. El resultado no logra acercarse al original ni por asomo, ofreciéndonos un producto monótono, que no consigue despertar ningún tipo de interés.
Carambola (1974) de Ferdinando Baldi. Copia descarada de Le llamaban trinidad (1970), con los actores Paul Smith y Michael Coby, intentado emular a los míticos Bud Spencer y Terence Hill. Aunque el producto es prácticamente un continuo desfile de gracias sin gracia y de peleas, la taquilla fue generosa, y esta peculiar pareja de imitadores consiguieron protagonizar cuatro películas más. Increíble
Star Crash, choque de galaxias (1978) de Luigi Cozzi. De todos las imitaciones que surgieron tras el éxito de La guerra de las Galaxias (1977), esta una de las pocas que no intenta disimular que es un calco de la anterior. Naves espaciales, contrabandistas, robots, y espadas láser, adornados con la presencia de la escultural, Caroline Munro, un imberbe David Hasselhoff y el veterano Christopher Plummer, que no sabemos que hacia en semejante película.
Las Minas del Rey Salomón (1985) de J.Lee Thompson. Todo un sacrilegio. Convertir al mítico cazador blanco Allan Quatermain, en un Indiana Jones de tercera fila, es una ofensa para tan ilustre personaje. Los productores del film adecuaron la historia para poder realizar una burda imitación de En busca del arca perdida (1981). La música, la trama, los alemanes (Quatermain vive sus aventuras en la época victoriana), las escenas de acción, etc. Richard Chamberlain se merecía algo más digno. Lo peor, Sharon Stone y la escena de las alfombras.
Supersonic man (1980) de Juan Piquer Simon. Tras el éxito obtenido por la película Superman (1978), las productoras intentaron adaptar más héroes del comic, pero los derechos de autor fueron un gran inconveniente y muchos proyectos fueron cancelados. El audaz Piquer Simon decidió el crear su propio súper-héroe, en un film con actores de segunda, efectos especiales de tercera, y una trama tan simple, que no llegamos a comprender.
Orquídea Salvaje (1990) de Zalman King. Ineficaz intento de repetir los mismos resultados que en Nueve semanas y media (1986) contándonos una insulsa historia con un argumento muy débil y repleto de escenas eróticas sin sentido. La presencia de un Mickey Rourke en pleno declive, la veterana Jacqueline Bisset y la inexpresiva Carrie Otis, ayudaron bastante en convertir al film en una cinta erótica de tercera fila. Los protagonistas fueron nominados a los razzies como peor actores del año.
El cuerpo del delito (1993) de Uli Edel. Burda copia de Instinto Básico (1992) con un guión ausente de imaginación, muchas escenas picantes y la presencia de la siempre polémica Madonna, demostrándonos que es una pésima actriz. La cinta cuenta como protagonista con el siempre excelente Willem Dafoe, que no logra salvar al film del desastre. Muy necesitado de dinero estaria Dafoe para participar en semejante producción, pero eso es asunto suyo.
Esperando al jefe (1996) de Jeffrey Reiner. Film que intentaba seguir el camino que empezó Tarantino en Reservoir dogs (1992), centrándose en matones de poca monta que quieren dar el golpe definitivo. Con un reparto y un guión totalmente inapropiados, la película no tiene ni un ápice de esa chispa especial que tiene el titulo antes nombrado. Se estreno directamente en video, con engañosas frases publicitarias.
Estrenar un film no es una tarea fácil. Productores, distribuidoras, la comisión de Calificación de Películas Cinematográficas… Todos tienen la última palabra a la hora del estreno de una película. Muchas son las que han sufrido cientos de impedimentos antes de que pueda ser visionada por el público. Conozcamos algunos de los casos más curiosos.
Lo que el viento se llevo (1939) de Víctor Fleming. Aunque esta superproducción, éste considerada como una de las mejores películas de la historia del cine, también sufrió lo suyo antes ser proyectada en todo el mundo. El código Hays prohibió la utilización de la palabra Bledo, en la popular frase que aparece en los últimos metrajes del film. La MGM declaro que existía una enmienda en la que se permitía su uso, al pertenecer a una cita de la obra literaria original. En España, la película se estreno en 1950, y dicha frase fue sustituida, por Francamente querida, no me importa. Otro contratiempo fue el que le ocurrió a la actriz Hattie McDaniel, que no pudo asistir a su estreno en Atlanta debido a las leyes de segregación racial. Clark Gable intentó boicotear el estreno, pero la propia actriz se lo prohibió.
El Gran Dictador (1939) de Charles Chaplin. Divertida sátira del fascismo, y principalmente, de Adolf Hitler, que le acarreo a Chaplin diversos problemas. Fue prohibida en Alemania hasta 1958, y en España hasta 1976. Además, el comité de actividades antiestadounidense persiguió al ilustre cómico por la realización de dicho film, teniendo que marcharse de los Estados Unidos.
Ciudadano Kane (1941) de Orson Welles. Biografía no autorizada del magnate William Randolph Hearst, que intento con todas sus fuerzas, impedir su estreno. Como no logro el demostrar que el personaje de Charles Foster Kane estaba basado en su persona, utilizo otro tipo de artes para boicotear la película. Además de intentar quemar lo negativos, metió a una menor desnuda y fotógrafos, en la habitación del hotel en que se alojaba Welles. Ninguna de sus estratagemas dio resultado, y la película pudo estrenarse, aunque Hearst se encargo que solo se proyectara en cines de segunda fila.
Baby Doll (1956) de Elia Kazan. Con un guión del gran Tennessee Williams, el film cuenta la historia de una jovencita casada con un hombre maduro que no ha consumado aún el matrimonio porque prometió al padre de la chica que respetaría su virginidad hasta que cumpliera los veinte años. La llegada de un extraño, lo cambiara todo. El filme fue prohibido en varios países, aunque en España si llegó a estrenarse, pero tan mutilado por la censura que el argumento resultaba casi incomprensible. La Legión Católica de la Decencia pidió la retirada de la película por contender escenas de gran contenido sexual. Al no conseguirlo, obligaron a Kazan a cambiar el cartel de la película, donde aparecía la protagonista chupandose el dedo pulgar.
Uno de las curiosidades más grandes del cine en España, ha sido la traducción que han hecho de los títulos extranjeros que llegaban a nuestras pantallas. Entre todos ellos, unos han sido menos afortunados que otros. Vamos a destacar algunos de los más curiosos
El Quinteto de la muerte (1955) de Alexandre Mackendrick. Excelente comedia negra, con un reparto de lujo compuesto por Alec Guinness, Herbert Lomb y Peter Sellers. Su titulo original es The Lady Killers (Los asesinos de damas), a la distribuidora lepareció que era demasiado macabro para una comedia (aunque fuera negra), por lo que fue sustituido.
Con faldas y a lo loco (1959) de Billy Wilder. Su titulo original es Some like it hot, cuya traducción, más o menos exacta, seria “A algunos les gusta caliente”. Los censores de la época, cambiando su titulo por el que ahora conocemos. Lo que ellos no sabían es que el tipo de música que tocaba la orquesta de chicas es conocido como Hot, una variante del jazz. De ahí el titulo del film.
La picara soltera (1964) de Richard Quine. Comédieta romántica de tercera fila, que no era más que un calco de los films que protagonizaron Doris Day y Rock Hudson. Con Tony Curtis y Natalie Wood como actores principales, su titulo original era Sex and the single Girl(el sexo y la soltera). Los censores no solo modificaron el titulo, sino que en los dialogos del film, sustituyeron la palabra sexo por amor.
El nuevo caso del inspector Clouseau (1964) de Blake Edwards. Secuela del gran éxito La Pantera Rosa, que significo el principio de esta divertida saga. Su titulo original es A shot in the dark (Un disparo en la oscuridad). Los distribuidores del film decidieron cambiarlo para que el público no creyera que iba a ver un film de acción, cuando la película era una comedia.