martes, 26 de enero de 2010

IN MEMORIAN





JEAN SIMMONS: LA ULTIMA GRAN DAMA


Aquellos actores y actrices de la edad de oro de Hollywood, van esfumándose de nuestras vidas, dejando atrás buenas películas con las que hemos pasado excelentes momentos, y un listón tan alto, que las futuras generaciones tendrán que esforzarse mucho para poder superarlo. El pasado 22 de enero, nos dejo una gran dama de la pantalla, una actriz que con tan solo su presencia, ya le daba prestigio a cualquier película. Su nombre Jean Simmons.

Nacida en Londres, el 31 de enero de 1929, siempre quiso ser actriz, debutando en el cine a la edad de 15 años con la película Give us the moon (1944), de Val Guest y Caryl Brahms. Su talento no paso inadvertido, cuando el prestigioso realizador David Lean la eligió para intervenir en el film Cadenas rotas ( 1946 ).

A partir de ese momento, participo en un gran numero de producciones británicas como César y Cleopatra (1946) de Gabriel Pascal, Narciso negro (1947) de Michael Powell y Emeric Pressburger, y Hamlet (1948), de Laurence Olivier, por la que obtuvo su primera nominación al Oscar a la mejor actriz de reparto.

Como era de esperar, Hollywood llamo a su puerta, protagonizando una gran cantidad de películas, como Androcles y el león (1952) de junto a Victor Mature, Cara de ángel (1953) de Otto Preminger, con Robert Mitchum, La túnica sagrada (1953) de Henry Koster, La Reina Virgen ( 1953 ) , junto a Stewart Granger ( con el que estuvo casada diez años ), Sinuhé, el egipcio (1954) de Michael Curtiz, Esta tierra es mia (1954), con Rock Hudson, Espartaco, ( 1960 ) de Stanley Kubrick, o El fuego y la palabra (1960), de Richard Brooks ( su segundo esposo ) . Fue nominada al Oscar a la mejor actriz principal en 1969 con Con los ojos cerrados, coincidiendo por segunda vez con Brooks. Inexplicablemente, nunca obtuvo dicho premio.

En la década de 1970, decido centrar sus esfuerzos en la televisión , participando en series tan conocidas como Norte y Sur o El pájaro espino, por la que obtuvo un premio Emmy. Aunque sus apariciones eran bastante esporádicas, nunca dejo de actuar.

Jean Simmons ha conseguido que cada una de sus interpretaciones sea única, única como ella. Jean pertenece a ese olimpo de los dioses de Hollywood. Aquellos que nacieron cuando el cine estaba en plena pubertad y consiguieron hacerlo grande. El cine no sera el séptimo arte sin actores como Jean Simmons. Una generación que aunque desaparezca de este mundo terrenal, nunca morirá en el mundo del cine, sencillamente porque los dioses son inmortales.

Hasta siempre, Jean