martes, 17 de abril de 2012

ADAPTAR O NO ADAPTAR: LAS PEORES ADAPTACIONES LITERARIAS LLEVADAS AL CINE


En ocasiones, cuando leemos un buen libro, esperamos que su adaptación cinematográfica sea totalmente fiel a la obra original. Tristemente hay muchos casos en que el único parecido entre libro y película es el titulo. Conozcamos unos pocos casos.

El Tulipán Negro (1964) de Chistian-Jaque. Basada (por decir algo) en la novela del mismo titulo que Alejandro Dumas publico en 1850, es uno de los casos a los que no referíamos, solo se parecen en el titulo. La novela cuenta los esfuerzos de un joven holandés por conseguir un tulipán negro. En cambio el film nos sitúa en plena revolución francesa donde un enmascarado que roba a los nobles, es herido por el inspector de policía, sustituyéndole su hermano gemelo. Comedia de aventuras, que aunque tenía como protagonista al mismísimo Alain Delon, no logro despertar el interés del público, rellenando sesiones dobles en los cines de barrio.

La espía que me amo (1977) de Lewis Gilbert. Adaptación de la décima novela de Ian Fleming sobre el agente 007, cuenta como James Bond une sus fuerzas con la agente rusa Anya Amasova para detener al magnate Karl Stromberg. Cualquier parecido con la novela es pura coincidencia. Una muchacha canadiense, es atacada por dos hombres, siendo rescatada por James Bond, del que se enamora perdidamente. Si se hubiera respetado el argumento original, EON no hubiera conseguido recaudar 185 millones de dólares.

La historia interminable 2: El siguiente capitulo (1990) de George T. Miller. Basada en el segundo capitulo de la emblemática obra de Michael Ende, solo pretenden aprovecharse del éxito que obtuvo el primer film. La película olvida completamente toda la esencia de la obra original, ofreciéndonos un triste espectáculo de efectos especiales de saldo, acción sin ningún sentido y un final totalmente artificial.

Eragon (2006) de Stefen Fangmeier. Fallida adaptación del primer libro de la saga El Legado, escrita por Christopher Paolini. Las diferencias entre la obra original y el film son tantas que hace imposible la adaptación cinematográfica de cualquiera de los otros títulos de la saga. Los productores de la película intentaron realizar un calco de El señor de los anillos, con la intención del producir una lucrativa trilogía. El film es un claro ejemplo de que ciertas productoras no deberían adaptar obrar literarias al cine. Nunca.